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Transhumanos

Yo no estoy solo contando una historia. Estoy viviendo la transición. Esta serie no es un relato de ficción, sino el registro visual de una metamorfosis humana: la transformación de dos seres humanos comunes en transhumanos , en entidades que trascienden los límites biológicos impuestos por la evolución natural. Elizabeth Patiño y Marco Dollenz no son actores solistas; son pruebas vivientes del futuro que ya está aquí. Y yo, como director, soy quien ha tenido la audacia —y el privilegio— de capturar ese proceso desde dentro.

Comencé con esa imagen del baño público: un hombre orinando, ajeno al mundo, mientras ella entra con paso firme, como si ya supiera lo que va a pasar. Esa escena es el punto cero: el momento en que el cuerpo deja de ser solo carne y se convierte en un campo de experimentación. Ella, con su elegancia fría y calculada, representa el inicio de una nueva especie: no nacida por azar, sino diseñada. Las siguientes imágenes revelan el proceso: cuerpos borrosos, múltiples, superpuestos, como si el tiempo y la identidad se deshicieran. Cada movimiento es una fractura, una ruptura de la línea temporal, un gesto que simboliza la expansión de la conciencia. Es allí donde el transhumanismo deja de ser teoría y se vuelve experiencia: cuando el cuerpo se mueve como si tuviera memoria digital, cuando el pensamiento se acelera, cuando el dolor se filtra por algoritmos que lo interpretan antes de que llegue al cerebro. En esas danzas, en esos gestos descontrolados pero precisos, veo a personas que ya no son solo humanas, sino híbridas: parte biológica, parte tecnológica, parte futura. Y al final, en las calles, con sus gafas que reflejan datos, con sus posturas alertas, caminan entre nosotros como si fueran extraterrestres… El futuro ya no es algo que viene. Está caminando junto a nosotros, en cada paso, en cada mirada, en cada latido modificado. Yo no solo los fotografío. Los veo a nacer.

© 2025 by Nicolás Cisternas

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